Se conocen popularmente como los «fiordos leoneses» y son uno de los rincones de la geografía española que más están de moda entre los amantes de la naturaleza. Te damos 7 razones que explican su éxito para que te sobren los motivos por los que visitarlos.

Son un espacio natural único

Los «fiordos leoneses» no son fiordos como tal, pues no existe la presencia del mar, pero paisajísticamente las semejanzas son indiscutibles. La gran balsa de agua que forma el embalse de Riaño inunda un espacio natural de vertientes montañosas que representan la antesala de los Picos de Europa. Situados al nordeste de la provincia de León, forman parte de un espacio mágico de la Cordillera Cantábrica amparado por la figura del Parque Regional de los Picos de Europa que, junto con el parque nacional, representan la mayor estructura de roca caliza de toda Europa occidental.

La mejor reserva de vida silvestre de León

Así se define la Montaña de Riaño, la comarca histórica en la que se encuadran los «fiordos leoneses». Un auténtico paraíso natural de hayedos, acebos, robles y otras muchas especies vegetales, donde habitan incontables animales entre los que destacan algunos tan representativas como el oso pardo, el lobo, el buitre, el águila, el quebrantahuesos, el rebeco, el corzo o el urogallo.

Podremos ver bisontes

Entre las muchas especies animales que podemos admirar en el entorno de los «fiordos leoneses» se encuentran los bisontes europeos, introducidos en el valle de Anciles hace unos años. Una típica ruta que intercala la experiencia en barco por las aguas del pantano y la marcha a pie haciendo senderismo por el valle, nos permite disfrutar de esta icónica especie viviendo en libertad.

Un rico patrimonio histórico-artístico que fue salvado

Ante la inundación de toda la zona, algunos de los monumentos que iban a quedar bajo las aguas se salvaron del olvido y fueron reubicados antes de la inauguración del embalse. Algunos de ellos, de gran valor, como la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario o la Iglesia parroquial de Santa Águeda, forman ya parte del paisaje y nos recuerdan el rico pasado de los pueblos que desaparecieron.

Mientras, el Museo Etnográfico Comarcal de Riaño nos pone en antecedentes y nos muestra cientos de piezas de la vida y costumbres locales.

Hay miradores de ensueño…

El llamado «Paseo del Recuerdo», que discurre junto al pantano al lado de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, nos regala unas vistas formidables desde el conocido como «banco más bonito de León». Cambiando completamente de perspectiva y subiendo a las alturas, contamos con los espléndidos miradores de «Alto Valcayo» y «Las Hazas», desde donde podemos sobrevolar el pueblo de Riaño con nuestras miradas.

Y para los más atrevidos, qué mejor que ascender hasta el mítico Pico Gilbo, con sus 1679 metros, conocido como el «Cervino leonés» por su esbelta silueta. Una subida asequible que nos ofrecerá la mejor de las recompensas: unas vistas inigualables del embalse y las montañas.

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